Carta de Don Julián Carrón con ocasión del XXX aniversario de la Fraternidad San Carlos

Carta de Don Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, con ocasión del XXX aniversario de la Fraternidad San Carlos

Milán, 12 de septiembre de 2015

Al padre Paolo Sottopietra
Superior General de la

Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo
Roma

Muy querido Don Paolo, muy queridos hermanos,
Me uno a vuestro gozo y a la gratitud hacia el Señor en la celebración del 30º aniversario del nacimiento de la Fraternidad de los Misioneros de San Carlos Borromeo.
Mi primer pensamiento y agradecimiento es para mons. Massimo Camisasca, quien en comunión con Don Giussani ha sido el instrumento a través del cual Dios ha suscitado en la Iglesia vuestra Fraternidad. Él no solo aceptó ser su fundador, sino que ha sido para todos vosotros guía paternal, maestro y autoridad. Él ha contribuido a dar forma a la fisionomía de vuestra amistad sacerdotal, hasta que Dios lo ha llamado a ser obispo de Reggio Emilia. Sé perfectamente que él sigue acompañándoos en la aventura de una pasión de vida que, por la gracia del ministerio sacerdotal, derrama en todo el mundo el fascinante acento del carisma de don Giussani al servicio de la Iglesia universal y de las diócesis en las que estáis llamados a prestar vuestro servicio.

Vuestra existencia y vuestra misión representan una respuesta llena de entusiasmo a la invitación del Papa Francisco a ser una ¨Iglesia en salida¨, volviendo a descubrir y a vivir cada día, en las circunstancias a menudo tan frágiles y tan duras de la misión, la Gracia del inicio. Sé que don Giussani en los numerosos encuentros que tuvo con vosotros, siempre repetía el pasaje de la Segunda Carta a los Corintios donde san Pablo explica de manera sintética y vibrante la raíz de la autoconsciencia del cristiano: «Porque el amor de Cristo nos apremia, al pensar que, si uno solo murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2Cor 5,14s).

El encuentro con el carisma de don Giussani y la vida del Movimiento son la gracia más grande para alimentar esta buena inquietud para que Cristo sea reconocido contemporáneo. Como tuve ocasión de deciros en Corvara, participando en vuestras vacaciones, estoy convencido de que el Movimiento es una gracia única. Podemos decir que somos los más afortunados porque hemos recibido esta gracia y cuanto más arriesgamos en el encuentro que hemos tenido, vamos a ser más conscientes de lo que Dios ha suscitado para este momento histórico.
Arraigados en el Movimiento y en la Iglesia, viviendo la comunión y la unidad en la Fraternidad entera y en cada casa, os deseo a cada uno de vosotros que seáis testigos para el pueblo cristiano y por eso protagonistas creativos, llenos de inteligencia de fe, de fuerza de esperanza y de ardor de caridad de la exigente y fascinante tarea que el papa Francisco nos entregó en la plaza de San Pedro el 7 de marzo de 2015: «Así, centrados en Cristo y en el Evangelio, podéis ser brazos, manos, pies, mente y corazón de una Iglesia en salida».

Una vez más agradezco a mons. Camisasca, a don Paolo, a los superiores y a cada uno de vosotros los numerosos frutos donados a través de vosotros por el Señor a todos nosotros en estos primeros treinta años de vida (solamente recuerdo, a parte de las numerosas vocaciones, el nacimiento de las misioneras de San Carlos) pidiendo la gracia para mí, para el Movimiento y para cada uno de vosotros que cada día se incremente como conciencia y cariño la experiencia que expresa el lema de vuestra fraternidad: Gloriae Christi Passio, pasión por la gloria de Cristo.

(libre traducción del original italiano, no revisada por el autor)

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La carta original se encuentra también en la página web oficial de Movimiento de Comunión y Liberación y en la de la Fraternidad San Carlos.