Bautismo

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El sacramento del Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia.

En nuestra parroquia el Sacramento del Bautismo a los niños se suele administrar los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Para preparar la celebración es necesario mantener una entrevista personal y participar en la charla de preparación que tiene lugar en la Parroquia, a la que tendrán que asistir también los padrinos.

Para recibir más información y apuntarse, pasar por secretaría. El Bautismo no es un producto que se contrata por internet o teléfono: no podemos dar información de fechas o “requisitos” por estos medios. Es necesaria una entrevista personal de ambos padres con el sacerdote, que valorará el camino de fe que supone la petición del sacramento.

 

Los niños mayores de siete años que todavía no han recibido el Bautismo se preparan al sacramento y lo reciben durante la preparación a la Primera Comunión (sacramentos de la Iniciación Cristiana).

Los adultos que deseen recibir el Bautismo pidan hablar con el sacerdote presentándose en Secretaría.

Para participar activamente en la celebración del Sacramento del Bautismo, la parroquia ofrece un pequeño cuadernillo listo para imprimir en doble cara: RITUAL DEL BAUTISMO

El significado y la importancia del Bautismo

La iniciación cristiana se realiza mediante el conjunto de tres sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación, que es su afianzamiento; y la Eucaristía, que alimenta al discípulo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en Él.

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mateo 28,19-20).

El Bautismo constituye el nacimiento a la vida nueva en Cristo. Según la voluntad del Señor, es necesario para la salvación, como lo es la Iglesia misma, a la que introduce el Bautismo.

El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, pronunciando la invocación de la Santísima Trinidad, es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El fruto del Bautismo, o gracia bautismal, es una realidad rica que comprende: el perdón del pecado original y de todos los pecados personales; el nacimiento a la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo. Por la acción misma del bautismo, el bautizado es incorporado a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y hecho partícipe del sacerdocio de Cristo.

El Bautismo imprime en el alma un signo espiritual indeleble, el carácter, que consagra al bautizado al culto de la religión cristiana.

(del Catecismo de la Iglesia Católica, 1275-1280)